Un cuerpo escalofriantemente flaco, con marcas de pinchazos en los brazos, la nariz destrozada, casi completamente calvo, con cicatrices de quemaduras en el cuero cabelludo, pies llenos de callosidades y con hongos crónicos. Sufría de trastornos alimenticios, era adicto a la automedicación, tomaba pastillas para el insomnio, analgésicos, antibióticos, antidepresivos, suplementos, etc. Cuando abrieron su estómago encontraron que casi no había alimentos sólo un puñados de estas pastillas a medio digerir. Se había hecho tatuajes y micropigmentación para definir y dar color en labios, cejas y bordes de los ojos, usaba peluca para ocultar la calvicie, prótesis nasales, maquillajes y demás artilugios para mantener su apariencia pública. Obsesionado, y eternamente inconforme con su aspecto físico, y con su mente atrapada por los traumas de la infancia (abuso, explotación, maltrato) tratando de construirse una realidad de éxito y aprobación, este hombre llevó su cuerpo a límites insostenibles.
Detalles que salen a la luz oportunamente, apenas a poco más de un mes del estreno (el 24 de abril) de «Michael», la biopic protagonizada por Jaafar Jackson sobrino del cantante, y que narra la trayectoria de éste desde sus inicios con los Jackson 5, hasta su carrera en solitario convirtiéndose en un icono pop mundial en la década de los años 80.
Michael Jackson murió hace ya 15 años pero su vida, su cuerpo y su musica siguen dando que hablar y siguen siendo un negocio que genera millones.
Tinto Arcauz – Señal Primate.







